Kos, comer en casa de Hipócrates

 

Antigua Ágora - Ciudad de Kos (Foto: Alimentarte)

Antigua Ágora – Ciudad de Kos (Foto: Alimentarte)

Kos es una isla del Dodecaneso donde comer y degustar la cocina local es un auténtico placer. La gastronomía griega se caracteriza por ser sencilla, colorida y saludable pues se basa en productos de la tierra y del mar aderezados con aceite de oliva.  Y una cosa os digo: en España tenemos muy buen aceite, sí, pero no veáis el aceite griego lo rico que está. Además, si algunas recetas incorporan la influencia de costumbres culinarias foráneas como la turca, sentarse a la mesa se convierte en un festival de sabores, aromas y colores.

El Dodecaneso es un grupo de unas 20 islas habitadas que se encuentran situadas muy cerca de la península de Bodrum, en Turquía. Kos es la tercera más grande, sólo superada por Rodas y Cárpatos, con largas playas plagadas de económicos parasoles y hamacas, sin veleros ni barcos en el horizonte marino y hogar de Hipócrates, el padre de la Medicina y la Dietética. Podéis imaginaros mi emoción al visitar la isla! Es como un peregrinaje que cualquier Dietista-Nutricionista debería hacer al menos una vez en su vida! :D.

Comer (bien) en Kos no es difícil. La verdad es que en cualquier “taverna” se puede comer rico y barato (eso sí, intenta moverte por calles secundarias en lugar de la primera línea del puerto). La ensalada griega, el tzatziki y los meze son aciertos seguros, aunque descubrir platos lejos del típico menú de restaurante griego del centro de Barcelona es una placentera experiencia. Además, comer por allí es bastante económico y no pagamos más de 20 euros por persona (la media era unos 15-17 €), incluyendo bebidas. Un consejo: huye de las cafeterías y bares para comer. No suelen tener comida local y sólo encontrarás pizzas, hamburguesas, pasta y un montón de turistas de esos que no saben lo que es un buen pan mojado en aceite (aunque tengo que puntualizar que la pasta está bastante arraigada ya que la isla perteneció a Italia durante 30 años en la primera mitad del S.XX)

Comer en Kos

Entremos ya en materia y veamos algunos de los lugares que más me gustaron de la isla. También os comentaré la parte gastronómica de mis (cortas) visitas a la islas de Nisyros y Rodas. Vamos allá!

Cafetería Le Cafe

Ubicado en el paseo que bordea la ciudad por la costa, con Turquía en el horizonte, Le Cafe fue el primer sitio al que fuimos para calmar nuestros hambrientos estómagos. Y acertamos de pleno. Tanto que repetimos y fuimos dos veces más. Tienen el típico desayuno clásico de huevos y bacon (que no probé) y una versión local formada por yogur griego con uvas maceradas, café filtrado, zumo de naranja y un revuelto de tomate, calabacín y huevo servido con un trozo de queso y pan de molde. Pese al fallo del tipo de pan, repetí mismo desayuno unos días después. Al día siguiente volvimos y probé las bruschettas de tomate, aceitunas y feta, acompañado de capuccino y un batido de frutas. Muy ricas pero demasiada cantidad para una persona (vienen cuatro porciones generosas, así que mejor pedirlo para comartir), el capuccino estaba “delizioso” (como diría el del anuncio), y el batido era como a mi me gusta, con algún que otro tropezón. Un acierto y el mejor sitio en el que desayunamos.

Bruschetta, batido de frutas y capuccino en Le Cafe - Ciudad de Kos (Foto: Alimentarte)

Restaurante Elia

El Restaurante Elia se encuentra ubicado en una de las calles más concurridas y turísticas del centro de la Ciudad de Kos. No os asustéis si para llegar a cenar os cruzáis con una multitud de turistas y tiendas de suvenirs en la estrecha calle que conduce al lugar. El restaurante está ubicado en un edificio de piedra de 1890 y tiene un encantador patio interior. El servicio es amable, aunque un poco lento (como en el resto de la isla, imagino que algo característico del carácter isleño). Allí probamos un rico y suave tzatziki, taramosalata, una moussaka que estaba de muerte y un plato de solomillo de cerdo con tomates secos, queso halloumi y romero absolumanten delicioso.

Restaurante Agios Theologos

Agios Theologos es una playa y un restaurante. Se encuentra en la península de Kefalos y llegar es una deliciosa travesía a a través de las colinas que conforman esta zona de la isla. Allí nos acercamos a ver la puesta de sol, puesto que nos la recomendaron por ser una de las más bonitas de la isla. Y si a ello le unes unos kalamari con tzaltziki del restaurante Agios Theologos para disfrutar del espectáculo entonces el día termina siendo redondo.

Atardecer en Agios Theologos (Kefalos - Isla de KOS) - Foto: Alimentarte

Atardecer en Agios Theologos (Kefalos – Isla de KOS) – Foto: Alimentarte

Serif Taverna

Platani, a unos 6 km de la ciudad de Kos, es una pequeña población donde vive una comunidad turca que ofrece una deliciosa comida al estilo de Anatolia. Al entrar en el pueblo se llega rápidamente a una plaza con una fuente otomana donde hay varios restaurantes turcos. Nosotras cenamos en la taberna Serif, un curioso lugar donde al preguntar información sobre los platos, te invitan a pasar a una impoluta cocina donde te enseñan todas las cacerolas con los guisos preparados (berenjenas, alcachofas, espinacas, okra, flores de calabacín rellenas…) y una vitrina refrigerada con los diferentes tipos de carnes, kebabs y pescados del día. Ante nuestra indecisión, nuestro anfitrión nos preparó un plato variado de lo que contenían esas cacerolas y unas brochetas de gambas. Y pese al poco apetito, dimos buena cuenta del plato.

Cafetería del Hotel Citi

A unos pasos de Le Cafe, se encuentra la cafetería del Hotel Citi. Nos acercamos a desayunar allí por eso de innovar y variar, pero a veces, es mejor quedarse con lo que uno ya sabe en lugar de ampliar conocimientos. Probé el “desayuno doméstico (Kos)”, según rezaba en la carta, el cual contaba con pan, tomate, pepino, aceitunas, feta, “salami” y café griego. Una advertencia: nunca, jamás de los jamases probéis el café griego… os recomiendo que os ahorréis la experiencia. No estuvo mal, pero fue algo decepcionante, puesto que el “salami” era embutido baratero que no se merece ni la categoría de “preparado cárnico” y el pan, de nuevo, de molde. Así que voló el queso, voló el tomate, las aceitunas e incluso el pepino, pero no el “salami”.

Taverna Olympia

En Zia, una pequeña población en medio de la montaña, se encuentra LA TAVERNA, así en mayúsculas. El Olympia es el único restaurante que queda abierto fuera de temporada en el pueblo y al que los locales de la isla acuden a comer religiosamente los fines de semana. De hecho, el señor que nos alquiló el coche nos dijo que, después de la comida de su madre, la del Olympia era la mejor que había probado en su vida. Y que eso te lo diga un señor entrado ya en los 50 y viajado como él, hace que en tu mapa mental le pongas una chincheta a Zia como destino a visitar. Y eso hicimos. Estuvimos en el Olympia 2 (hay dos locales), donde hay una bonita terraza con sombra y vistas a toda la isla desde lo alto. Pedimos un meze  para compartir (tenía buñuelos de calabacín, buñuelos de garbanzos, pimiento relleno de feta, alubias y spetsofai, una especie de salchicha cocinada con tomate, además una albóndiga y un par de dolmades), una moussaka y una dorada a la plancha. Los mezze estaban riquísimos, la moussaka espectacular (con un rico toque a canela) y el pescado justo en su punto, jugoso y tierno. Gran acierto, sí señor!

Plato de Meze en la taberna Olympia - Zia (Isla de Kos) - Foto: Alimentarte

Plato de Meze en la taberna Olympia – Zia (Isla de Kos) – Foto: Alimentarte

Cafetería Ideal

Los consejos están para no seguirlos. Y si digo que huyas de las cafeterías, no me hagas caso y corre la Ideal, no puedes perdértela. Cerca de la plaza Eleftherias, en la ciudad de Kos se encuentra esta cafetería donde preparan unas pitas que tiran de espalda, nada que ver con lo que nos dan los locales de Barcelona. La que probé era de kebab picante. Un bocado rico y más que económico (no llegaba a los 3€) que nos sirvió de cena temprana a la vuelta de nuestra excursión a Nisyros.

Pote tin kiriaki (Never on Sunday)

Y si los consejos están para no seguirlos, a veces no hay que hacer caso a las recomendaciones de los blogs. A veces tienen que quedarse obsoletas para descubrir tesoros como este lugar. Llegamos aquí por casualidad, mientras buscábamos un restaurante que resultó estar cerrado hacía tiempo. Nos encantó tanto que repetimos nuestra última noche en la isla. El Never on Sunday (en la calle Pisandrou) es un local alejado del circuito turístico de la ciudad, con mesas en una pequeña terraza y un trato agradable. Sirven raciones del tamaño de nuestras tapas, lo cual se agradece pues así es posible degustar más platillos. Entre las dos noches probamos el tzatziki, berenjenas con queso gratinado, buñuelos de calabacín (que aparecen como “croquetas” en la carta y están buenísimos), gambas a la plancha, ensalada de pulpo, feta en masa filo, berenjena con carne de cerdo y feta y un guiso de cerdo, feta y pimiento verde. Y no os perdáis la carta, son cuadernos escritos a mano y con bonitas frases y fotografías de revistas.

Comer en las islas de alrededor

Taverna Kakakios en la isla de Nisyros

¿Habéis paseado por el crater de un volcán? Yo sí, en la isla de Nisyros, a poco menos de dos horas en barco de Kos. Es una isla pequeña, frondosa y que a pesar de estar plagada de turistas merece la pena visitar. Tras la excursión pertinente al volcán y el paseo por la pequeña población de Mandraki, paramos por casualidad en esta taberna de pescado al borde del mar. Pedimos ensalada griega, gambas saganaki y calamares. Hay que ver lo ricos que hacen los calamares por estas tierras. Sorprendentes las gambas saganaki, una preparación a base de tomate, pimiento y queso feta que repetimos en formato mejillón en Rodas.

Comer junto al mar en Nisyros - Isla de Nisyros (Foto: Alimentarte)

Comer junto al mar en Nisyros – Isla de Nisyros (Foto: Alimentarte)

Restaurante Nireas en la isla de Rodas

Otro descubrimiento alejado de las atiborradas calles del centro de la Ciudad Antigua de Rodas. En Nireas puedes refugiarte del calor y del castigador sol debajo de un porche de enredaderas, disfrutar de un rico vino blanco local bien fresquito y de una auténtica ensalada griega, al menos según Traveller. Así que movidas por la curiosidad, confiamos en el criterio de la revista y nos plantamos en el fresco porche. Ensalada griega, mejillones saganaki y boquerones fritos, regados por un fresco vino blanco alegraron nuestros paladares y estómagos. Sólo tengo un “pero” y es que los boquerones no los limpian. Te dicen que como son pequeños los puedes comer enteros, pero al tener la tripas tienen un punto amargo que, en mi opinión. Por lo demás, la ensalada muy rica y los mejillones muy sabrosos.

Y hasta aquí esta crónica de gastroaventuras griegas. En mi página de facebook tengo un álbum con todas las fotos de los platos. Si vais a Kos, o a alguna de las más de 2000 islas que tiene Grecia, espero que disfrutéis de su gastronomía tanto como yo. Podéis dejar vuestras experiencias en los comentarios.

Gracias por leer!

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